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Editorial: Ellos dicen mierda….

In número 6 on 19 febrero, 2011 at 2:37 pm

Vivimos una época marcada por un profundo retroceso del pensamiento político y una incapacidad manifiesta para defendernos de la creciente degradación de nuestras condiciones de vida: el paro, la incertidumbre, el mercado laboral, los salarios, la vivienda, la sanidad, la educación, la jornada laboral, etc. Todo esto genera miedos, ansiedades, depresiones, etc. que acaban deteriorando nuestra situación psicológica y, a la vez, las relaciones con nuestro entorno personal más cercano. Convencidos de no poder cambiar el mundo, nos contentamos con la libertad que el poder nos deja; es la “libertad moderna”, que nos permite hacer de todo salvo ocuparnos de un cambio sustancial de la sociedad en la que vivimos. Unos se esconden en el consumo desmesurado o en formas de vida alternativa, y otros, los menos, en dar su particular visión del mundo a través de sus experiencias de “hombre moderno[1]. Cualquier cosa menos la acción colectiva para subvertir el estado de las cosas. Éste es uno de los principios básicos sobre los que se asienta el Capitalismo: el atomismo social. Este “espíritu” del Capitalismo es la ideología que justifica el compromiso con el sistema, una labor compleja preparada durante años por Fundaciones (“think tanks”), agencias de comunicación, y otros resortes de poder ligada a los intereses de las élites económicas, aprovechando el tremendo poder de creación de la “realidad” de los mass media para presentar como beneficiosas las reformas exigidas por el Capitalismo: privatizaciones de empresas y servicios públicos, reformas laborales, endeudamiento público, creación de sistemas de pensiones privados, etc, así como inculcar los valores dominantes (el culto al dinero, el individualismo agresivo, la competitividad como valor supremo…).

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Editorial

In número 5 on 2 abril, 2010 at 6:12 pm

En los tiempos que corren parece obligado abrir cualquier texto introductorio mencionando la famosa crisis. Si al editar el número anterior empezaban a vislumbrarse sus efectos, durante el año que ha pasado hasta la edición de este nuevo número nos hemos metido de lleno en ellos. No repetiremos lo que ya se ha repetido hasta la saciedad: datos económicos, represivos, sociales, psicológicos con los que dibujan el cuadro de nuestra experiencia. En el número anterior tratamos de  entender las causas y posibles consecuencias de la crisis capitalista, a ver si de alguna forma éramos capaces de proponer formas de enfrentarnos a ella que pudiesen acercarnos a la destrucción del capitalismo. Nuestro objetivo no ha cambiado desde entonces. Creemos que entender la realidad que nos rodea mientras luchamos contra ella es la única manera de tener alguna oportunidad de superarla. Por esto, en este número hemos tratado de seguir por ese camino, el de analizar críticamente nuestras experiencias, y las de otros compañerxs, para aprender de nuestros errores y seguir desarrollando prácticas anticapitalistas más eficaces a corto y largo plazo.

Más allá de la crisis, si hay algo que destacar sería lo sucedido en Grecia en diciembre de 2008. Sin duda, esta revuelta ha sido lo más relevante ocurrido en Europa en los últimos diez años, en lo que a contestación social se refiere. No sólo por la dureza de los enfrentamientos, sino, sobre todo, por la extensión social, duración y motivación explícita de los mismos. El diciembre griego sacudió a los anarquistas y anticapitalistas del resto de Europa, que no dudamos en mostrar nuestra solidaridad con lo que estaba sucediendo, mostrando, de paso, nuestra precaria situación. En esto Madrid no fue una excepción, las expresiones de solidaridad con la revuelta griega y, después, con los detenidos frente a la comisaría de la calle Montera fueron un buen ejemplo de nuestras potencialidades… y de nuestras debilidades. En el primer artículo hemos tratado de sacar algunas lecciones de estos días, con la mira puesta en ir más allá de nuestras propias limitaciones. Leer el resto de esta entrada »

Editorial: Ahora mismo lo único colectivo que conocemos es el despido

In número 4 on 10 marzo, 2010 at 5:51 pm

En los últimos meses se han ido conociendo datos y situaciones que llevábamos experimentando bastante tiempo, y que empiezan a airearse a través de los medios de comunicación de masas, sin contextualizarse adecuadamente, y sin profundizar demasiado en las verdaderas causas, seguramente para desorientar aún más y para salvaguardar ciertos intereses. Últimamente de lo que más se habla es de la crisis financiera de EE.UU. y su impacto en todo el escenario internacional, en forma de  aviso para navegantes. Mientras, siguen creciendo y extendiéndose entre el proletariado los diferentes grados de explotación y supervivencia que estamos alcanzando en esta fase del Capitalismo. El aumento disparatado de los precios en relación con los sueldos continúa su carrera, sin tope alguno. Para tener un salario con el que “malvivir” tenemos que aceptar el aumento creciente de la explotación, la subcontratación, y todas las formas de sumisión que el sistema nos depara. De repente tomamos conciencia de problemas que ya existían, pero que no salían a la luz. Las condiciones laborales continúan empeorando, sobre todo en ciertas capas de la población. Se empieza a hablar de 1 millón de jóvenes (menores de 30 años) sin trabajo, y un 50% de ellos, trabajando de manera temporal. Según datos del INEM en noviembre ya hay casi 3 millones de parados, a los que habría que sumar los desempleados que no existen en los datos oficiales. Además, hay que tener en cuenta que en épocas de crisis se da un repunte de la economía sumergida, aquella en la que se dan por lo general unas peores condiciones laborales. Por otro lado, los datos del INEM suelen tirar a la baja, dadas las restricciones que emplea para su definición de parado[1]. Según la EPA, la tasa de paro actual (datos de octubre de 2008) se sitúa en el 11,33 %. Como se puede ver también en los datos oficiales, la reducción del empleo no se está dando tan sólo en la construcción, sino también, y sobre todo, en el sector servicios, el sector más grande de “nuestra” economía. Esto da una muestra bastante evidente de que la crisis no es tan sólo el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, sino que se está cebando con la economía real. No es que se hayan hecho las cosas mal; es que el capitalismo es así. Desgraciadamente para nosotros a día de hoy el paro no es el derecho a disfrutar de más tiempo libre sin ser explotados, sino la condena a malvivir sin garantías de realizar muchos de los proyectos vitales que nos parecen irrenunciables. Leer el resto de esta entrada »

Editorial

In número 3 on 10 marzo, 2010 at 8:50 am

Las clases ya no existen, vivimos en el mejor de los mundos posibles, nuestros intereses (los de los explotados y los de los explotadores) son los mismos, debemos remar en la misma dirección: Este es el martilleo ideológico incesante que insufla el sistema, en este punto podemos, sin lugar a dudas, hablar del fin de la historia, el fin de las ideologías, ésta es la era de la postmodernidad. Ya no hay nada que hacer,  si te escuece, ojo con rascarte, no vayas a romper la convivencia. Que cualquier acto de interrupción de la producción va en detrimento de todos, ya que nos afecta como consumidores y contribuyentes que somos (figuras que con la de ciudadano estamos obligados a cumplir a pies juntillas). Así que por ejemplo si hay una huelga de limpieza de metro debemos posicionarnos con la patronal ya que no podemos tolerar la suciedad a la que “nuestro” servicio de metro se está viendo abocada por la pasividad de cuatro vagos que protestan con tal de no dar ni palo al agua. Por desgracia el espectáculo que rodea nuestras vidas nos impide parar a reflexionar y analizar la realidad que nos rodea, ya no sólo por aquellos que de momento van ganando (especuladores, políticos, sindicalistas…), sino por aquellos que cercanos en teoría trabajan en detrimento de un movimiento revolucionario. Leer el resto de esta entrada »

Editorial

In número 2 on 10 marzo, 2010 at 8:39 am

¿Comunistas o anarquistas?

“No es solamente en sus respuestas, sino en las propias preguntas donde había una mistificación”

(K. Marx, “La ideología alemana”)

No queremos alistarnos a ningún catecismo sea del tipo que sea. Esto no significa que rechacemos la necesidad de dotarnos de una teoría revolucionaria que guie y beba de nuestra práctica. Más bien al contrario, creemos que una de las cosas que nos ha llevado al punto actual es una falta de análisis y de teoría que se ha intentado compensar, en vano, con un exceso de activismo. En muchos casos, los esfuerzos necesarios para dotarnos de esta teoría han sido despreciados como “cosas de intelectuales” dejándolos precisamente en manos de éstos. Se desprecia así toda la tradición de autoeducación y autoformación de los explotados que va desde los que leían a los demás en las fábricas a los ateneos libertarios. El intelectual, como cualquier especialista, no deja de ser la personificación de una visión de la realidad que pretende que teoría y práctica pueden desarrollarse separadas. Nada más lejos de la realidad. Es necesario que empecemos a construirnos nuestro arsenal teórico para tener una práctica efectiva que nos anime y no un vagar titubeante que nos frustre. Leer el resto de esta entrada »

¿Quiénes somos?

In número 1 on 9 marzo, 2010 at 6:24 pm

Pienso en mi vida y en la de millones de personas que viven de lunes a viernes haciendo girar la máquina del dinero, la ganancia y el lucro.

En la otra cara veo la riqueza acumulada,  los chalets en la costa, el yate de papá y muchas otras cosas.

En medio veo montones de muertos por propugnar el desorden, veo la “libertad” a punta de pistola, veo la democracia por televisión y prensa, veo los tenderos del voto, y en medio de este follón…

¿Quiénes somos?

Nos consideramos herederos del movimiento obrero que históricamente ha luchado por la transformación social en todas sus formas y de todas las maneras, por la consecución del comunismo y la destrucción del orden social. Ese orden social se define por la perpetuación de un sistema económico injusto basado en la explotación de la mayoría de la población y una superestructura política encargada de blindar los privilegios de la minoría. El aplastamiento al que nos vemos sometidos día a día se basa en el aislamiento generalizado y a nuestra incapacidad para avanzar sólidamente en un proyecto político claro. Si miramos hacia atrás comprobamos que ha habido momentos históricos donde la posibilidad de emancipación como clase ha sido más manifiesta, y la evolución de los procesos productivos ha conllevado el retroceso de las luchas colectivas a través de reformas y nuevas formas de dominación, como la consolidación de la democracia. El resultado final de reestructuración corresponde siempre a los intereses de quien gobierna, nunca de quien se rebela. El gran triunfo del capitalismo reside en crear una población sometida sin memoria, sin tradición y sin lazos de cooperación, es decir, sin cohesión interna; ha logrado quebrar las solidaridades perfectamente: entre una generación y otra, entre un barrio y otro… esa fragmentación de la población es el caldo de cultivo perfecto para el sistema disciplinario actual. Nuestro proyecto político sigue siendo el mismo, reconociendo que igual que hemos heredado una posición  de oprimidos dentro del orden social, heredamos también el deseo de destruir el sistema que nos oprime. En política siempre hemos sido víctimas necias del engaño y lo seguiremos siendo mientras no aprendamos a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, políticas, religiosas y sociales, los intereses de una u otra clase. La toma de conciencia es el primer paso y ahora nos preguntamos Leer el resto de esta entrada »