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Archive for the ‘número 3’ Category

Editorial

In número 3 on 10 marzo, 2010 at 8:50 am

Las clases ya no existen, vivimos en el mejor de los mundos posibles, nuestros intereses (los de los explotados y los de los explotadores) son los mismos, debemos remar en la misma dirección: Este es el martilleo ideológico incesante que insufla el sistema, en este punto podemos, sin lugar a dudas, hablar del fin de la historia, el fin de las ideologías, ésta es la era de la postmodernidad. Ya no hay nada que hacer,  si te escuece, ojo con rascarte, no vayas a romper la convivencia. Que cualquier acto de interrupción de la producción va en detrimento de todos, ya que nos afecta como consumidores y contribuyentes que somos (figuras que con la de ciudadano estamos obligados a cumplir a pies juntillas). Así que por ejemplo si hay una huelga de limpieza de metro debemos posicionarnos con la patronal ya que no podemos tolerar la suciedad a la que “nuestro” servicio de metro se está viendo abocada por la pasividad de cuatro vagos que protestan con tal de no dar ni palo al agua. Por desgracia el espectáculo que rodea nuestras vidas nos impide parar a reflexionar y analizar la realidad que nos rodea, ya no sólo por aquellos que de momento van ganando (especuladores, políticos, sindicalistas…), sino por aquellos que cercanos en teoría trabajan en detrimento de un movimiento revolucionario. Lee el resto de esta entrada »

La esclavitud asalariada II

In número 3 on 10 marzo, 2010 at 8:48 am

El siguiente texto está dirigido expresamente a criticar a la totalidad de las instituciones mediadoras que no sólo no cuestionan la naturaleza misma del orden social, sino que realizan una función integradora en ese orden en ocasiones, y en otras, represiva a la propia clase trabajadora. Los sindicatos, como expresión de esa mediación en la lucha de clases merecen un análisis exhaustivo, y con dicho análisis pretendemos aportar un granito de arena más a la lucha sin intermediarios. Como herederos del movimiento obrero revolucionario, recogemos la crítica que desde hace más de 30 años el proletariado más crítico y radical ha venido haciendo a los llamados “burócratas”, “vendeobreros” o “rompehuelgas”, a los “liquidadores” de las luchas obreras. Hoy en día, debido a la escasa conflictividad social y el largo silencio impuesto tras la Transición apenas se utiliza para describir los procesos y herramientas que han colaborado en la eliminación de las resistencias obreras y su asimilación dentro del actual sistema disciplinario, como las luchas autónomas que se fraguaron a partir de los años 70. Pero para un análisis justo que nos sirva para un presente de lucha hay que evitar un ensalzamiento de la clase obrera y su supuesta misión histórica, hay que tener un diálogo abierto con el pasado y a la vez prescindir de viejos tópicos obreristas. Como decíamos en el primer número de la publicación, mirar para atrás para aprender de los fracasos y las victorias con espíritu crítico nunca está de más. Desde la realidad que nos toca vivir abordaremos varios apartados que por supuesto están sujetos a debate. Lee el resto de esta entrada »

Precariedad

In número 3 on 10 marzo, 2010 at 8:46 am

1. Hacia una definición de precariedad

No es fácil definir lo que entendemos por precariedad. Por precariedad entendemos la cualidad de precario, y por precario aquello que es de poca estabilidad o duración o que no posee los medios y recursos suficientes lo que abre la puerta a que estas dos palabras puedan ser aplicadas en general a casi cualquier cosa. Podemos tener un empleo precario, unas relaciones afectivas precarias, una casa precaria, una vida precaria, un coche precario, etc. Decimos esto sólo para recalcar la importancia de delimitar lo que entendemos por precariedad, en primer lugar aunque sólo sea para entendernos, y en segundo lugar por que cuando uno utiliza una misma palabra para referirse a tantas realidades distintas corre el riesgo de vaciarla de contenido, de convertirla en un cliché que intentando explicarlo todo acaba por no explicar nada.

Si por un lado encontramos esta pretensión de abarcarlo todo con la precariedad, también encontramos lo opuesto: la pretensión de reducirla a una característica muy limitada (no por su extensión, que va en aumento) de las condiciones laborales: la temporalidad. Ésta, es la precariedad de la que nos hablan las encuestas laborales. De esta forma, su “lucha” contra la precariedad es reducir el índice de temporalidad en las encuestas y su propuesta es clara: disminuir el precio del despido en el contrato indefinido y subvencionar dicha modalidad de contratación para hacerla “más atractiva” a los empresarios. Esto supone, por un lado,  convertir en contratos “temporales” de facto a los contratos indefinidos o dicho de otra forma, para combatir la temporalidad como particularidad que afecta a ciertos sectores de la clase trabajadora, temporalicemos las relaciones laborales de todos ellos.  Esto no es sino otro ejemplo de cómo se utiliza el lenguaje para esconder un empeoramiento real de las condiciones laborales, un ejemplo aun más sangrante si cabe es el de Inglaterra que en abril del 2007 decidió acabar con la discriminación salarial entre los funcionarios… reduciendo el salario a los hombres. Por el otro lado supone que sea toda la sociedad con los impuestos los que paguemos a los empresarios por contratarnos en mejores condiciones, subvenciones que al entrar hoy en la caja del empresario facilitaran que este pueda pagar los despidos de mañana. Lee el resto de esta entrada »

Extraído de por ahí: Historia de una huelga

In número 3 on 10 marzo, 2010 at 8:44 am

Introducción

El siguiente texto ha sido escrito por unos compañeros con los que participamos activamente como solidarios en la huelga de metro. Creemos que describe, analiza y contextualiza acertadamente el desarrollo de la huelga. Este texto forma parte de un dossier más amplio que estos compañeros han editado con el mismo nombre: ‘Historia de una huelga’

Añadimos también el panfleto con el que ensuciamos el metro esos días. Para nosotros lo principal en ese momento consistía en, por un lado dar a conocer las reivindicaciones de los trabajadores de la limpieza al resto de trabajadores (a las que están en el panfleto pronto se sumaría la de readmisión de los despedidos), aportando nuestro granito de arena contra la manipulación a la que se enfrentó su lucha. Por otro intentar que el resto de los trabajadores asumiesen como propia las luchas de los del metro, dejando a un lado su rol de ciudadano y usuario, y reconociendo en la lucha de metro sus propios intereses como clase. Finalmente, en un sector que produce limpieza, la huelga, la parada de la producción, implica suciedad y este panfleto, repartido por los vagones los primeros días de la huelga fue, junto con volcar papeleras, lanzar volatinas y llevarnos la basura de casa a la estación, nuestra pequeña contribución al ‘síndrome de Diógenes’ que sacudió el suburbano madrileño las pasadas navidades.

HISTORIA DE UNA HUELGA

La historia que aquí pretendemos narrar no es otra cosa que una creación no original de la huelga de limpieza de metro. Una creación porque la realidad objetiva es sólo la falsa legitimación de la que se dotan los medios de propaganda del capital y el estado. Nosotros reivindicamos nuestra historia como una creación nuestra, nos creamos nuestra identidad, nuestra historia, nuestra manera de ver el mundo con la clara conciencia de que esa visión pretende ser útil a la transformación y no a la reproducción del sistema. Y esta creación no es original porque nosotras no somos el origen de ella misma, las autoras de esta creación han sido las trabajadoras, que de una manera protagonista o no, han participado en esta lucha y autoras también las enemigas de éstas, en cualquiera de sus estratégicas posiciones. Lee el resto de esta entrada »