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Texto de presentación del nº 3 de la publicación Ruptura

In varios on 27 marzo, 2010 at 11:37 am

[Presentación encuadrada en las jornadas del V aniversario de Klinamen en la charla “Autoorganización y solidaridad entre los trabajadores”]

Los que editamos “Ruptura” llevamos años luchando en lo que se podría llamar “sector autónomo o libertario”, y hace unos dos años vimos la necesidad de juntarnos para compartir análisis y reorientar lo que en nuestra opinión debía ser la lucha anticapitalista. Una de las primeras cosas que vimos era la necesidad de editar una publicación impresa en la cual poder profundizar en los temas que pensamos que son fundamentales para organizar y combatir el estado actual de las cosas, desde la realidad que nos toca vivir como trabajadores y como revolucionarios (aunque esto último sea más bien una vocación). Por tanto la publicación responde a una necesidad de clarificar teóricamente algunos planteamientos políticos, y después, en segundo lugar, intentar articular un grupo de personas para trabajar cotidianamente los temas que tratamos, que en cualquier caso, sólo tienen sentido si existe una práctica real y de lucha detrás.

También vimos claramente desde el principio que no tiene sentido decir que somos o que esta publicación es comunista o anarquista o no sé qué, dado que no queremos otra etiqueta que no vale para nada, y hasta ahora para lo único que ha servido es para identificarnos con grupos minoritarios, entre los cuales además ni siquiera ha habido mucha afinidad desde hace años. Nuestra vocación es la de ser revolucionarios y acabar con el capitalismo dando paso a una sociedad comunista. Como veis no nos ponemos etiquetas pero no nos andamos por las ramas tampoco.

Nuestro discurso de clase responde a nuestras necesidades reales para transformar nuestras condiciones de vida, no a un sentimiento o una fe ciega en los discursos revolucionarios.

Como proletarios estamos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo y nuestro tiempo a diferentes empresas o patrones a cambio de un salario para vivir, en algunos casos, o sobrevivir en otros. No es nuestra intención abanderar el orgullo de ser proletario, dado que no estamos orgullosos de ser los explotados, pero al reconocernos entre ellos, nuestra aspiración es combatir a los explotadores junto al mayor número de explotados, aunque eso no significa que apelemos a la “ley de mayorías”, sino que está relacionado con las posibilidades reales de éxito. Creemos que la conciencia de clase es un paso fundamental para transformar la realidad que nos toca vivir, en relación al trabajo, a la vivienda, a la alimentación, a las relaciones sociales que se articulan entre iguales, sean mujeres u hombres, inmigrantes o autóctonos, adultos o jóvenes… y uno de nuestros objetivos es extender esa conciencia de clase para extender después la solidaridad y la unidad entre los trabajadores. Hoy en día claramente tienen ellos la sartén por el mango y nosotros apenas podemos resistir de manera efectiva los ataques de la patronal en algunas ocasiones, como por ejemplo a través de la huelga de trabajadores de la limpieza de metro de Madrid, luchando por una tabla reivindicativa que recoja al menos, reivindicaciones unitarias y justas para los trabajadores de un misma empresa, que si son unitarias y justas, son potencialmente extrapolables al resto de trabajadores.

Ese combate, cuando se convierte en una lucha contra la empresa, tanto si es a nivel personal como colectivo siempre es duro y desgasta, sobre todo cuando pasan los días y no se consigue extender el apoyo y la solidaridad del resto de trabajadores. No diremos del resto de la sociedad porque lo sorprendente en este caso sería que se solidarizaran personas con condiciones de vida totalmente diferentes a las nuestras. Para ello es necesario comprender que ciertas luchas, sobre todo las que recogen por ejemplo esas tablas reivindicativas unitarias y justas, son o pueden ser un precedente para la puesta en práctica en otras empresas. Si se ganan o se pierden esas luchas, las ganamos y las perdemos todos en último término. Por eso intervenimos en la medida de nuestras posibilidades en algunas de ellas. Aunque hay que diferenciar las luchas laborales de lo que constituye la globalidad de la lucha de clases, es innegable que aquéllas constituyen un espacio fundamental por representar perfectamente la dominación capitalista sobre nuestro tiempo y sobre nuestras vidas.

Al referirnos a las luchas colectivas, que son las que realmente pueden transformar nuestras condiciones de vida, nos referimos a aquella en las que los protagonistas son los propios trabajadores, los que propician el enfrentamiento, bien “para ir a por todas” o bien “para arrancar algo” a la patronal. Para ser realistas, sólo un pequeño porcentaje de estas luchas nacen de la iniciativa de asambleas (éstas no nacen de la noche a la mañana), y sí que nacen más de la iniciativa de los sindicatos o en aquellas empresas donde existe un alto nivel de filiación sindical de los trabajadores, si bien es cierto, que eso en muchas ocasiones suponen la tumba de las propias luchas. En este número de “Ruptura” precisamente hemos contribuido un poco más a la clarificación teórica respecto a la relación entre los sindicatos y la explotación. En cualquier caso la crítica que hacemos a los sindicatos no es una llamada al espontaneísmo fácil o a la anti-organización, sino que ha de verse como una apuesta por la autoorganización de clase, por una lucha de y desde los propios trabajadores y sin intermediarios. Es difícil creer en alguien que no trabaja como trabajamos nosotros, y aunque nos cueste mucho convencer a nuestros compañeros de que los liberados sindicales no son trabajadores, vamos a insistir en desenmascararlos y un buen sitio es en los mítines que ellos llaman “asambleas de trabajadores”, donde estamos acostumbrados a oírles vender la moto.

Otro aspecto en el cual hemos incidido en este número es en las condiciones de trabajo cada vez más miserables que tenemos y la fragilidad de nuestros derechos respecto al patrón. Con el paso de los años te vas dando cuenta de que en lugar de extenderse las condiciones laborales y derechos de la parte “más privilegiada de la clase trabajadora”, lo que se está extendiendo precisamente son las condiciones de mierda entre muchos otros estratos sociales que no son precisamente la de los jóvenes de 16 años que se enfrentan a su primer trabajo. Subcontratación, temporalidad, bajos salarios… generan entre nosotros no sólo inseguridad y miedo, sino también división e insolidaridad, lo cual se traduce en un perfecto caldo de cultivo para la explotación. Aunque la palabra “precariedad” se está convirtiendo en un cliché y se está vaciando de contenido, si se pierde el horizonte de la explotación y su contexto histórico, dando origen a nuevas subcategorías para hacer más digerible las propias luchas.

Por último queremos acordarnos de los compañeros represaliados en la lucha contra el Tren de Alta Velocidad en Euskadi y el modelo económico y político que hay detrás, de Sergio L.D., compañero de Alcorcón que está a la espera de que le concedan el indulto o ingrese en prisión casi 3 años por las manifestaciones anticapitalistas de Barcelona en 2002, o en un caso parecido para Manu y Dani, compañeros detenidos en 2001 en las movilizaciones estudiantiles contra la LOU en Madrid. También de los siete compañeros recien juzgados en Tesalónika, condenados, por el momento, cuatro de ellos a penas de prisión que oscilan de 8 años a 5 y medio, dicha sentencia ha sido recurrida por lo que se espera que haya un nuevo juicio en el tiempo máximo de 24 meses. Y la lista podría ser más larga, tanto de luchadores que están en la calle, como en prisión.

También queremos hacer un llamamiento a la movilización el día 21 de Junio a las 19h en Sol en recuerdo de David Marín y Alfredo Peciña, ambos murieron en sendos accidentes laborales, en los desmontajes del concierto aniversario de los 40 principales [2006] y de los Rolling Stone [2007], ambos trabajaban para la empresa Pase Producciones, en condiciones muy parecidas, en cuanto a la precariedad y el salvajismo con los que los empleaba la empresa.

AUTOORGANIZACIÓN Y LUCHA

Madrid, Mayo 2008

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