gruporuptura

Los sucesos de Alcorcón.

In número 1 on 9 marzo, 2010 at 6:22 pm

LOS SUCESOS DE ALCORCÓN. MUCHO QUE APRENDER PARA LA PRÓXIMA REVUELTA..

Lo que ha pasado desde el 20 al 27 de Enero de 2007 parece haberse olvidado tan rápido como sucedió, pero pensamos que es necesario hacer algunas reflexiones sobre lo que ha pasado y puede volver ocurrir..

Empecemos la historia por el principio…

1. La versión oficial

La mañana del Domingo 21 de Enero, los telediarios de toda España nos despertaban con una noticia que no nos sonaba extraña. Una multitudinaria pelea había tenido lugar en Alcorcón, involucrando a jóvenes de distintas edades y nacionalidades. 5 personas habían sido apuñaladas, una de ellas de gravedad.

Según los telediarios los autores de las puñaladas eran todos “latinos” que habían peleado con “españoles”. Nos contaban que para esa tarde circulaban por toda la población mensajes SMS llamando a l@s jóvenes alcorconer@s a concentrarse para “echarles del barrio”.

Estábamos, de nuevo según los medios de comunicación, ante la gestación de otra “revuelta anti-inmigrantes” similar a las que ya habían sucedido en algunas poblaciones catalanas hace un tiempo.

Efectivamente, la concentración se produjo y la policía la disolvió por la fuerza, lo que degeneró en altercados durante la noche del domingo.

La mañana del Lunes todos los telediarios hablaban de la “protesta anti-inmigrantes” de Alcorcón. El periódico gratuito ADN iba más allá e informaba de que los disturbios habían comenzado entre gritos de “a por los negros”.

Ya los tertulianos discutían sobre las  distintas formas de fomentar la tolerancia, del grave peligro de las “bandas latinas organizadas”, de la necesidad de aumentar el número de efectivos policiales, etc

La historia aparecía enmarcada entre las noticias de moda sobre “asaltos a chalets de ricos” supuestamente cometidos también por violentísimas bandas de inmigrantes…

Durante toda la semana, los medios de comunicación dieron prioridad máxima a lo que estaba sucediendo en Alcorcón. El municipio, como podíamos ver en las imágenes, estaba prácticamente militarizado, y se esperaba una nueva reunión de jóvenes españoles sedientos de venganza contra los inmigrantes para el sábado.

Grupos de extrema derecha estaban fletando autobuses para aprovechar el ambiente creado y los inmigrantes latinoamericanos de la localidad tenían miedo cuando salían a la calle.

2.  …Pero algo no cuadra…

Para quienes vivimos en Madrid toda esta historia nos sonó rara incluso antes de conocer la versión de nuestr@s amig@s alcorconer@s.

En primer lugar, en la periferia sur ha habido siempre personas de distintas razas (sobre todo negr@s) que no han formado guettos, sino que se integraban normalmente en los grupos de gente de su edad. Por tanto, se nos hacía raro que de pronto l@s “bakalas” se pusiesen a perseguir a sus propios colegas así, de forma masiva.

Además, l@s jóvenes del “cinturón obrero” pueden tener una estética concreta y a veces incluso afición por las banderitas de España, pero para nada se puede identificar eso con que haya una ideología “de derechas” detrás.

La mayoría de l@s jóvenes del sur de Madrid piensa en su trabajo precario, en salir de fiesta y en las letras del coche (o en cómo conseguir una moto, si son más jóvenes), y no se plantean en absoluto simpatizar con la ultraderecha. Más aún, desde hace años, la periferia sur es el último reducto de los colectivos autónomos y antifascistas, en los que participan algun@s jóvenes de la zona.

Así que después conocimos lo que realmente había pasado. ..

Desde hacía tiempo una banda de “latin kings” intentaba controlar el barrio de forma violenta. Much@s estaban hart@s y acabó estallando una pelea que involucró a un montón de chavales del barrio.  Los “latin” tomaron venganza apuñalando a algunas personas y eso desató la ira de la gente, que se concentró para expulsarles.

Una historia bastante lógica, un ejemplo muy bueno de auto-organización para acabar con un problema mafioso. Nada que ver con el racismo o con l@s inmigrantes en general.

Sin embargo, y a pesar de que la realidad ya se sabía en todo el pueblo, los periodistas seguían insistiendo en “el hartazgo de los alcorconeros hacia los inmigrantes”, en “la tensión racial”, y en la cercanía de una multitudinaria movilización racista…

Tanto que los propios grupos fascistas se lo creen y empiezan a organizarse para acudir el siguiente fin de semana a Alcorcón. No lo planean con mucho entusiasmo porque saben que es un territorio hostil, pero creen que deben participar en la “rebelión contra los extranjeros” que según la prensa estaba teniendo lugar en el pueblo.

3. Y hay una concentración que nadie ve

La insistencia por parte de la prensa en que se trata de un conflicto racista hace temer a much@s que efectivamente la situación puede degenerar en eso. Alrededor de un centenar de personas se organizan para convocar una concentración “contra el racismo y por la convivencia” para el Miércoles 2x (tres días antes de la convocatoria “multitudinaria” que se estaba fraguando.)

Cuando la concentración intenta celebrarse, la policía lo impide y carga violentamente contra algun@s manifestantes.

A pesar de la constante afluencia de periodistas durante toda la semana, prácticamente no se hace mención a esta movilización en la prensa, y continúa hablándose del supuesto clima de odio en Alcorcón entre “españoles” y “latinos”.

Los periodistas buscan declaraciones espectaculares, pero lo más que logran cuando dan paso a las “entrevistas de calle” sobre la “movilización contra los inmigrantes que se está preparando” (telecinco, Jueves 2z de Enero) son frases neutras insistiendo en que no se trata de racismo sino de delincuencia.

4.  …Estalla una pequeña revuelta… que algunos se apresuran en intentar apagar.

Mucha gente tiene claro que el sábado hay que concentrarse contra los “latin kings” para echar al grupo mafioso del barrio. Durante toda la semana es un tema de conversación frecuente entre la gente de la zona, que está además sorprendida de que su pueblo salga cada día en el telediario.

Además, el odio generado por los apuñalamientos ya se había empezado a convertir en cabreo cuando la policía atacó la primera concentración, el domingo 21.

La gente sabe que lo más posible es que la cosa acabe en disturbios, pero aún así much@s jóvenes de la periferia tienen ganas de ir.

Por otro lado, la asamblea que había organizado la concentración del Miércoles convoca una segunda concentración para el Sábado en el mismo punto de encuentro de la convocatoria espontánea. La concentración es prohibida oficialmente por la delegación del gobierno.

La información no llega muy bien a Madrid, y no hay una convocatoria clara. Empieza a correrse el rumor de que l@s antifascistas no van a acudir finalmente a la concentración y que van a quedarse “defendiendo los centros sociales de la zona” de supuestos ataques nazis que se van a producir. (Sabiendo que 3 personas situadas en la azotea y unos cuantos litros de cerveza son suficientes para disolver cualquier “ataque” de nazis, el argumento suena extraño).

Finalmente, llega el día señalado.

A las 18.00 hay más periodistas y policías que manifestantes. Nos contamos alrededor de 50 antifascistas. Sin embargo, la zona está plagada de jóvenes con ganas de liarla.

Los convocantes “oficiales” (y lo ponemos entre comillas porque la convocatoria había sido espontánea desde varios días antes) pactan con la policía una concentración de 10 minutos para poder hacer un comunicado a la prensa. La gente empieza a moverse en dirección a un parque cercano y en un momento dado la policía retiene a un chaval que llevaba la pancarta “oficial”. Algun@s nos acercamos para intentar ayudarle a escapar, pero los policías lo toman mal y un antidisturbios le rompe la nariz de un cabezazo a otro de los convocantes “oficiales”…

Esto desencadena la rabia de la gente, que se empieza a encapuchar y a tirar piedras a la policía. Entre l@s más cabread@s se pueden ver personas de edades entre los 15 y los treintaypico años de varias nacionalidades y sin estética “antifa” (asombroso cuando la primera víctima grave de la policía era uno de l@s “antifas”).Para más sorpresa, miembr@s de la Coordinadora Antifascista deciden tomar el papel de bomberos y sin tener legitimidad alguna (insistimos en que la concentración había sido convocada con antelación a que ell@s la intentasen legalizar) piden a algunas personas que no se enfrenten a la policía o que “se vayan”. La mayoría de la gente no les hace ni caso, y empiezan 3 horas de carreras y enfrentamientos (no muy intensos, tampoco hay que ser entusiastas) con la policía.

La característica más llamativa de estos altercados fue que l@s participantes eran mayoritariamente jóvenes de la zona, de todas las edades y nacionalidades. Además, el área estaba llena de otr@s con la misma estética que sólo estaban curioseando o que se encontraban allí porque es donde suelen juntarse los fines de semana.

La policía se volvía loca porque no podía distinguir estéticamente al chaval que les acaba de tirar una piedra o insultado de cualquier otro (nada que ver con el típico grupo de punks al que detienen a 2 calles de la mani…). De hecho, much@s de l@s que estaban curiosenado se unían a ratos con l@s alborotadores y luego paraban otra vez.

No es posible saber porqué grupos de jóvenes decidían apedrear patrullas de policía, volcar contenedores, cortar calles, cruzar coches o lanzar objetos contra los periodistas que durante toda la semana les habían estado llamando racistas, desarraigados y otras lindezas. Nosotr@s no somos sociól@s ni adivin@s, pero nos sentíamos igual y también participamos.

A medida que pasaban las horas, el acoso policial fue en aumento y los grupos de gente empezamos a disolvernos.

El mensaje había sido claro y por un tiempo gente muy distinta habíamos podido hacer un pequeño cortocircuito en el desarrollo capitalista (pequeño, pero cortocircuito). Los periodistas, alguno de los cuales se había ido a casa con una pedrada, dejaron de hablar de los “disturbios racistas” y la mañana del Lunes ya no se hablaba prácticamente de lo sucedido (contrastando con toda una semana de portadas).

Un montón de gente habíamos podido expresar nuestra mala ostia dirigiéndola de forma positiva (en ningún momento se atacaron pequeños comercios o a personas inocentes).

No podemos confundir esto con una revuelta revolucionaria, sería una ilusión absurda, pero la línea de lo inevitable se ha roto por un momento y puede volver a romperse.

La paz de cementerio que el capital quiere hacernos sentir no es tan irrompible porque ni nosotr@s ni nuestra gente estamos muert@s.

5. Puntos para estar alerta.

1. ¿Españoles contra inmigrantes?

Desde hace tiempo venimos asistiendo a supuestos “movimientos anti-inmigrantes” que responden a conflictos donde participan personas nacidas dentro y fuera de España. El primero de ellos fue “El Ejido”, pero ha habido bastantes más.

Se nos hace totalmente evidente que la intención de los medios de comunicación era crear un clima de linchamiento hacia l@s extranjer@s en Alcorcón.

El tiro les ha salido por la culata, pero ha sido de puro milagro. Afortunadamente en Alcorcón se daban varios factores que hacían muy difícil ese linchamiento.

Ahora nos preguntamos cómo empezaron realmente los disturbios de El Ejido y otras localidades, y qué hubiese sucedido si se hubiese introducido allí un discurso de clase.

Televisión, periódicos y radios describían los hechos en función de la nacionalidad de l@s implicad@s, en lugar de en función de sus comportamientos. Los matones eran “los latinos”, y los transeúntes “los españoles”.

La noticia era situada junto a informaciones sobre los tan de moda asaltos a chalets de ricos. Aquí también, los ricos son los españoles/vícitimas y los pobres los extranjeros/delincuentes. Tampoco parece importar que haya extranjeros ricos o españoles pobres que les roban.

Aunque parezca extraño, la clase obrera en el estado español está más cohesionada que en otros países, donde sí hay un sentimiento dicotómico entre l@s obrer@s locales y forane@s. Parece ser que se están encargando de evitar que la cosa siga así.

Antes o después estallará una nueva crisis económica, y mientras el capital lleva ya tiempo preparando el chivo expiatorio (“l@s de fuera”), nosotr@s no estamos siendo capaces de crear lazos formales con nuestr@s herman@s de clase. Lo de Alcorcón ha sido un aviso y no sabemos si en otras localidades va a ser posible mantener los lazos informales.

2. A la izquierda le entra el pánico.

Mientras el clima de cabreo era cada vez más generalizado en Alcorcón (primero contra los matones, y después contra policía y prensa), la izquierda trató en todo momento de hacer llamamientos a la paz y la concordia.

Organizarse para expulsar violentamente a una banda de matones es la respuesta lógica de la gente a esa situación. No hay otra. Puede que esos matones estén actuando así por razones sociales, que necesiten ayuda, etc Pero para que la integración pueda darse, es necesario que en nuestros barrios nadie pueda oprimirnos. Es bueno que no contemos con la policía para defendernos, sino que lo hagamos con nuestros propios medios.

Esta es la lógica de la que partió la gente de Alcorcón, algun@s de l@s cuales participaban además en el centro social de la zona y en colectivos revolucionarios.

No estuvimos en las asambleas donde se preparó la concentración del Miércoles 2x y por tanto no sabemos a ciencia cierta qué (o más bien quiénes) cambió la actitud activa y directa de l@s colectivos de locales por una convocatoria “por la convivencia ¡y contra la violencia!”. Tampoco sabemos de dónde surgió la iniciativa de esconderse en los centros sociales en lugar de tomar unas calles que tanto costó en su día limpiar de nazis. No queremos que nadie se sienta ofendid@, no hay que demostrar nada y ya hemos dicho que el sur de Madrid es prácticamente el último reducto donde quedan colectivos autónomos, pero pensamos que esta reflexión hay que hacerla.

3. Sin organización, l@s revolucionari@s vamos a la cola.

No es la primera vez que una revuelta se nos escapa de las manos. Lo vimos en la guerra de Irak y seguramente pase otra vez con las movilizaciones espontáneas  “por la vivienda”. Los grupos más combativos en lugar de tomar iniciativas públicas, conocernos y organizarnos, nos acabamos encontrando en la calle en medio de las algaradas.

En los últimos años, desde la insurrección albanesa, después con la Argentina y últimamente con l@s incendiari@s de Francia, se ha mitificado la llegada de una revuelta “espontanea” que desembocará en una insurrección generalizada. Este análisis es correcto en el sentido de que, como hemos visto en Alcorcón, la chispa puede estallar en cualquier momento.

Sin embargo, todos esos ejemplos han fracasado. Para nosotr@s la razón es evidente. L@s revolucionari@s no podemos ir a remolque de nadie, sumándonos como agente externo a las revueltas o parasitando las movilizaciones de la izquierda.

Aunque suponga rebajar el nivel, tal vez debamos dejar de hablar de una guerra social que aún no existe, y volver a la calle, a conocernos abiertamente entre nosotr@s y con l@s nuestr@s.

Combinar la crítica al izquierdismo apagafuegos con la necesidad de crear tejido social, de estar en la calle, de ser reconocibles por nuestr@s compañer@s de curro, por nuestr@s vecin@s (y por tanto también por la policía), de no aceptar la clandestinización que mitifica todo aquello que sea ilegal sin plantearse si es práctico o no.

Todo eso estando dispuest@s a atacar a la mínima, yendo siempre un pasito por delante en las acciones pero sin separarnos del grueso.

Para ello es necesario participar en los conflictos de nuestros barrios o trabajos, en las asambleas autónomas que se formen o formemos nosotr@s. Dar la cara, comunicarnos con nuestra gente y desenmascarar a los profesionales que acuden siempre a los conflictos sociales para apagarlos, ya sea a sueldo del estado (“mediadores” etc) o de sindicatos y partidos políticos.

No podemos echarle la culpa a la izquierda de que la chispa no fraguase porque esa es tarea nuestra. Igual que sucedió con la guerra de Irak, aquí l@s revolucionari@s tampoco hemos convocado nuevas movilizaciones autónomas. No hemos aprovechado el clima de mala ostia generado en la zona para convocar movilizaciones contra la manipulación informativa o contra la presencia policial en nuestros barrios. Darle continuidad organizada a la revuelta es la única forma de que esta tome un cariz revolucionario y pueda defenderse tanto de la represión como de los “bomberos” que acompañan todo proceso subversivo. Es una tarea urgente estar preparad@s para  poder hacerlo cuando salte la próxima chispa… oportunidades no van a faltar en estos tiempos que corren.

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