gruporuptura

¿Quiénes somos?

In número 1 on 9 marzo, 2010 at 6:24 pm

Pienso en mi vida y en la de millones de personas que viven de lunes a viernes haciendo girar la máquina del dinero, la ganancia y el lucro.

En la otra cara veo la riqueza acumulada,  los chalets en la costa, el yate de papá y muchas otras cosas.

En medio veo montones de muertos por propugnar el desorden, veo la “libertad” a punta de pistola, veo la democracia por televisión y prensa, veo los tenderos del voto, y en medio de este follón…

¿Quiénes somos?

Nos consideramos herederos del movimiento obrero que históricamente ha luchado por la transformación social en todas sus formas y de todas las maneras, por la consecución del comunismo y la destrucción del orden social. Ese orden social se define por la perpetuación de un sistema económico injusto basado en la explotación de la mayoría de la población y una superestructura política encargada de blindar los privilegios de la minoría. El aplastamiento al que nos vemos sometidos día a día se basa en el aislamiento generalizado y a nuestra incapacidad para avanzar sólidamente en un proyecto político claro. Si miramos hacia atrás comprobamos que ha habido momentos históricos donde la posibilidad de emancipación como clase ha sido más manifiesta, y la evolución de los procesos productivos ha conllevado el retroceso de las luchas colectivas a través de reformas y nuevas formas de dominación, como la consolidación de la democracia. El resultado final de reestructuración corresponde siempre a los intereses de quien gobierna, nunca de quien se rebela. El gran triunfo del capitalismo reside en crear una población sometida sin memoria, sin tradición y sin lazos de cooperación, es decir, sin cohesión interna; ha logrado quebrar las solidaridades perfectamente: entre una generación y otra, entre un barrio y otro… esa fragmentación de la población es el caldo de cultivo perfecto para el sistema disciplinario actual. Nuestro proyecto político sigue siendo el mismo, reconociendo que igual que hemos heredado una posición  de oprimidos dentro del orden social, heredamos también el deseo de destruir el sistema que nos oprime. En política siempre hemos sido víctimas necias del engaño y lo seguiremos siendo mientras no aprendamos a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, políticas, religiosas y sociales, los intereses de una u otra clase. La toma de conciencia es el primer paso y ahora nos preguntamos

¿Qué hacer?

Estudiar la vida cotidiana es ridículo y tremendamente mezquino si no nos proponemos explícitamente estudiarla con el objeto de transformarla. Pensamos que la mejor arma para extender una revuelta que no esté abocada a una espiral sin salida es analizar las derrotas y recuperar la memoria de las luchas radicales, concretizando los conflictos actuales, a la vez que consolidar los modelos organizativos asamblearios basados en procesos colectivos. Un aislado es un vencido y creemos que ésa es la clave de la derrota en la que nos encontramos: el aislamiento que se concreta en formas de organización y difusión que parten de la ilusión de “movimiento”, donde lo aparente y la presencia en términos mediáticos parece constituir lo real, como el “espacio ciudadano” o la “comunidad virtual”. Vemos fundamental crear líneas de comunicación directa, por ello, ante la proliferación de textos y el crecimiento del cibermilitantismo, las ciberconvocatorias, los ciberdebates y la ciberpolítica anónima y distante, contraponemos lo efímero y lo ilusorio de una crítica política o una noticia en internet, ante un material impreso, con una continuidad más o menos clara que deje entrever que se trata del fruto de un trabajo colectivo que detrás tiene un proceso de elaboración en profundidad y que habla sobre situaciones muy concretas desechando la “facilidad” y la “rapidez” de lo virtual. Muchas veces nos preguntamos si los estériles esfuerzos de agitación y militancia juvenil son los que provocan la frustración y el abandono de las luchas al no ver los resultados a corto plazo, o si ese pueril comportamiento viene determinado por unas expectativas realmente ilusorias, como que la expresión de un deseo conlleva su consecución por arte de magia; en este caso nos encontraríamos al nivel cultural de los cavernícolas de Altamira. El rechazo del esfuerzo y el corta y pega mental son incompatibles con la lucha de clases. Los procesos revolucionarios son largos, sin embargo la teoría necesita más que nunca de la práctica, por ello mirar hacia atrás para aprender de los fracasos y las victorias con espíritu crítico nunca está de más.

Esta publicación no es un vertedero de frustración y miseria espiritual, que es en lo que se ha convertido internet. Es una herramienta más para la configuración de una identidad política concreta que nos permita avanzar. Detrás de ella existe una motivación de impulsar publicaciones serias y que denoten un esfuerzo y unos procesos colectivos, que sirvan para poder intercambiar opiniones y discutir entorno a las luchas y su organización, en definitiva construir modelos organizativos en los que este tipo de publicaciones sólo fueran una herramienta más. Creemos que la motivación a escribir en internet a través de los blogs o de los artículos firmados por personas (a veces con nombre y apellido) o por colectivos, es la de formar una identidad virtual, un maremágnum de opiniones y teorías que no van acompañadas de una acción constructiva, sino que refuerza el papel de espectador e ideólogo, alejándose de la realidad y del conflicto social, en lugar de intervenir en ella. Somos tremendamente conscientes de que hablar de clase obrera y revolución sin concretizar esas categorías son igualmente insuficientes para una práctica transformadora, pero ello no significa estar obligados a vernos reducidos a esa abstracta dictadura de los hechos que siempre nos reclama prudencia y obediencia para no salirnos del cauce establecido. A todo ello ayuda una educación esclava y represora, en la que la única salida es el trabajo. Frente a la miseria intelectual sólo nos queda apropiarnos de nuestra educación y escribir nuestra propia historia evitando el autismo social. Madurar es descubrirse, no aislarse. Nuestro objetivo no es la producción de más teoría, sino el análisis crítico en base a cuestiones prácticas, como la esclavitud asalariada, el problema de la vivienda, los procesos especulativos como guerra interna contra la población y la inmigración como arma arrojadiza contra la propia clase trabajadora, desde unas perspectivas revolucionarias. Pasemos pues a la acción directa para evitar la jubilación anticipada de nuestras ilusiones.

POR EL COMUNISMO

POR LA ANARQUÍA

“Navegando en el limbo electrónico, los súbditos pueden saborear la libertad virtual a cambio de la obediencia real”.

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