gruporuptura

Posts etiquetados ‘teoría’

Las clases en la sociedad capitalista

En número 5 el 2 abril, 2010 a las 6:06 pm

Introducción

Desde que empezamos a editar el Ruptura siempre lo hemos planteado más como una pregunta que como una respuesta. Una invitación a la reflexión y al análisis más que un intento de sentar cátedra, aunque no todos lo hayan tomado así. Por eso nunca hemos tenido reparos en plantear nuestras dudas ni tampoco en defender nuestras convicciones. En el número 2 intentábamos dejar claro que nuestra reivindicación de una postura de clase partía de la intuición de que es una realidad fundamental que determina nuestras vidas y el mundo el que se desarrollan, y no de la subscripción a una ideología determinada. Sin embargo, como algunos nos han criticado, no habíamos entrado en ningún número a explicar con detalle qué son para nosotros las clases, qué entendemos por proletariado y burguesía, qué significa la lucha de clases y, sobre todo, qué importancia le damos a todas estas realidades. En este artículo trataremos de hacer una primera aproximación al análisis de las clases en la sociedad capitalista

Antes de empezar nos gustaría hacer una serie de matizaciones. Nosotros no estamos interesados en un análisis de tipo académico, lo que no significa que tengamos que limitarnos a decir cuatro simplezas, así que como no basamos nuestro “prestigio” ni nuestro trabajo en la validez de nuestra teoría, no tenemos ninguna necesidad de defenderla con uñas y dientes si alguien nos demuestra que nos equivocamos. Igualmente, entendemos que hay cuestiones importantes y otras que no lo son tanto, o que no merece la pena detenerse en ellas, por reales que sean. Tampoco estamos suscritos a ninguna ideología (marxista, anarquista, situacionista, insurreccionalista etc.), así que no necesitamos repartir unas cuantas citas de este o aquel autor para respaldar nuestros argumentos, aun cuando hayamos utilizado sistemáticamente a dichos autores, y si lo que decimos no cuadra con ortodoxias, invariancias o principios, tácticas y finalidades, peor para ellas. Leer el resto de esta entrada »

Algunos apuntes sobre el antifascismo

En varios el 29 marzo, 2010 a las 6:19 am

Texto publicado en el número 36 de la revista Ekintza Zuzena. Abril del 2009.

El auge de los grupos de extrema derecha o de sus ideologías siempre ha sido un complejo juego entre el contexto social del que se nutren y la capacidad de dichos grupos de aprovecharse del mismo. Es innegable que los movimientos fascistas, tanto los clásicos como los actuales, surgieron en unas condiciones sociales concretas que determinan, junto con toda una carga ideológica particular, las formas de expresión política en las que se expresan[1]. Cualquier lucha contra la extrema derecha debe plantearse, por tanto, teniendo en cuenta estos dos frentes: contra las condiciones sociales que le sirven de caldo de cultivo pero también contra las organizaciones fascistas que se aprovechan de ellas. Para nosotros si puede llamarse antifascismo a algo sería, estrictamente, a este segundo frente ya que incluir el primero sería tremendamente pretencioso y además falso. Pretencioso, porque trataría de atribuir al antifascismo tareas que van mucho más allá del mismo. Falso, porque las condiciones sociales que pueden llegar a causar el auge del fascismo o de la extrema derecha son producto del capitalismo y  su democracia. Leer el resto de esta entrada »

Fascismo, antifascismo y lucha de clases

En varios el 10 marzo, 2010 a las 7:35 pm

Texto presentado como ponencia para la charla “Fascismo, antifascismo y lucha de clases” en el V aniversario del Proyecto Klinamen.

Introducción

Antes de entrar a analizar lo que entendemos por fascismo nos parece necesario una primera advertencia. Las palabras ‘fascista’ y ‘fascismo’ se han convertido con el paso del tiempo en palabras-fetiche. Así fascistas pueden ser la monarquía, la policía, el estado, la democracia, Hitler, Aznar, Bush o mi gato… En su pretensión de abarcar todo, estas palabras acaban por no designar nada. Simplemente son una especie de tótem con las que chamanes de todo pelaje tratan de movilizar a la tribu. En la política de la movilización (frente a la política de movimiento), de la visibilidad y del inmediatismo, poco importa que las palabras y los conceptos pierdan todo significado mientras conserven su carga simbólica. Da igual que se conviertan en herramientas teóricas inútiles mientras sigan siendo coloridas banderolas que agitar delante de la masa. Sirva esto para decir que vamos a tratar de ser bastante restrictivos en lo que entendemos por fascismo y que cuando digamos que tal o cual cosa es fascista lo haremos con un fundamento teórico detrás. Leer el resto de esta entrada »

Cambiando de ciclo. El significado de la crisis capitalista

En número 4 el 10 marzo, 2010 a las 5:45 pm

“La crisis no es económica, pero se presenta como tal. La crisis expresa la inestabilidad estructural de las relaciones sociales capitalistas, la inestabilidad de la relación básica entre capital y trabajo sobre la que se basa la sociedad. Se presenta como crisis de la economía, que podría llegar a tener efectos en otras esferas de la vida social”

Otro cambio de ciclo

Todo apunta a que la crisis en la que nos vemos inmersos supondrá un nuevo cambio de ciclo para el capitalismo. Vivimos y viviremos épocas de cambios, de “turbulencias”, para que todo siga igual. Comprender los motivos de la crisis es fundamental para los que intentamos oponernos al capitalismo, para tratar de prever sus giros estratégicos, para desarrollar argumentos frente a las excusas capitalistas y sus llamadas a “salvar la economía”, y, sobre todo, para construir alternativas de clase que nos permitan afrontar los tiempos, duros, que se avecinan.

¿Cuánto durará la crisis? ¿Cuál será su alcance? No lo sabemos. Y es probable que nadie lo sepa.  Iniciamos con este una serie de artículos en los que trataremos de explicar lo que vamos entendiendo de la crisis, con el único objetivo de afrontarla mejor. Animamos a todos los compañeros a que se nos unan y nos critiquen, corrijan y apoyen para, entre todos, desarrollar herramientas teóricas y prácticas con las que preparar la lucha. Leer el resto de esta entrada »

La esclavitud asalariada II

En número 3 el 10 marzo, 2010 a las 8:48 am

El siguiente texto está dirigido expresamente a criticar a la totalidad de las instituciones mediadoras que no sólo no cuestionan la naturaleza misma del orden social, sino que realizan una función integradora en ese orden en ocasiones, y en otras, represiva a la propia clase trabajadora. Los sindicatos, como expresión de esa mediación en la lucha de clases merecen un análisis exhaustivo, y con dicho análisis pretendemos aportar un granito de arena más a la lucha sin intermediarios. Como herederos del movimiento obrero revolucionario, recogemos la crítica que desde hace más de 30 años el proletariado más crítico y radical ha venido haciendo a los llamados “burócratas”, “vendeobreros” o “rompehuelgas”, a los “liquidadores” de las luchas obreras. Hoy en día, debido a la escasa conflictividad social y el largo silencio impuesto tras la Transición apenas se utiliza para describir los procesos y herramientas que han colaborado en la eliminación de las resistencias obreras y su asimilación dentro del actual sistema disciplinario, como las luchas autónomas que se fraguaron a partir de los años 70. Pero para un análisis justo que nos sirva para un presente de lucha hay que evitar un ensalzamiento de la clase obrera y su supuesta misión histórica, hay que tener un diálogo abierto con el pasado y a la vez prescindir de viejos tópicos obreristas. Como decíamos en el primer número de la publicación, mirar para atrás para aprender de los fracasos y las victorias con espíritu crítico nunca está de más. Desde la realidad que nos toca vivir abordaremos varios apartados que por supuesto están sujetos a debate. Leer el resto de esta entrada »

Precariedad

En número 3 el 10 marzo, 2010 a las 8:46 am

1. Hacia una definición de precariedad

No es fácil definir lo que entendemos por precariedad. Por precariedad entendemos la cualidad de precario, y por precario aquello que es de poca estabilidad o duración o que no posee los medios y recursos suficientes lo que abre la puerta a que estas dos palabras puedan ser aplicadas en general a casi cualquier cosa. Podemos tener un empleo precario, unas relaciones afectivas precarias, una casa precaria, una vida precaria, un coche precario, etc. Decimos esto sólo para recalcar la importancia de delimitar lo que entendemos por precariedad, en primer lugar aunque sólo sea para entendernos, y en segundo lugar por que cuando uno utiliza una misma palabra para referirse a tantas realidades distintas corre el riesgo de vaciarla de contenido, de convertirla en un cliché que intentando explicarlo todo acaba por no explicar nada.

Si por un lado encontramos esta pretensión de abarcarlo todo con la precariedad, también encontramos lo opuesto: la pretensión de reducirla a una característica muy limitada (no por su extensión, que va en aumento) de las condiciones laborales: la temporalidad. Ésta, es la precariedad de la que nos hablan las encuestas laborales. De esta forma, su “lucha” contra la precariedad es reducir el índice de temporalidad en las encuestas y su propuesta es clara: disminuir el precio del despido en el contrato indefinido y subvencionar dicha modalidad de contratación para hacerla “más atractiva” a los empresarios. Esto supone, por un lado,  convertir en contratos “temporales” de facto a los contratos indefinidos o dicho de otra forma, para combatir la temporalidad como particularidad que afecta a ciertos sectores de la clase trabajadora, temporalicemos las relaciones laborales de todos ellos.  Esto no es sino otro ejemplo de cómo se utiliza el lenguaje para esconder un empeoramiento real de las condiciones laborales, un ejemplo aun más sangrante si cabe es el de Inglaterra que en abril del 2007 decidió acabar con la discriminación salarial entre los funcionarios… reduciendo el salario a los hombres. Por el otro lado supone que sea toda la sociedad con los impuestos los que paguemos a los empresarios por contratarnos en mejores condiciones, subvenciones que al entrar hoy en la caja del empresario facilitaran que este pueda pagar los despidos de mañana. Leer el resto de esta entrada »

La esclavitud asalariada (1ª parte)

En número 2 el 10 marzo, 2010 a las 8:37 am

El objetivo de este texto es abrir el debate y la reflexión crítica sobre las condiciones laborales actuales, sus consecuencias y su influencia en las luchas en los curros, siendo conscientes en todo momento de la totalidad, de la precarización de las condiciones de vida que va más allá de ser un hipotecado o un asalariado. Pretende además ir más allá, planteando la necesidad de la abolición del trabajo asalariado y del orden burgués que sustenta y para ello queremos empezar con una reflexión sobre lo acertado o desacertado de las teorías y posturas antitrabajo.

En principio la crítica antitrabajo puede parecer objetivamente subversiva en un mundo organizado entorno a él[1], donde quien tiene trabajo, aún a veces en las condiciones más miserables, lo defiende con uñas y dientes, y quien no lo tiene lo reclama como derecho por la necesidad de una remuneración económica. No es que haya ganas de sufrir trabajando para que los patrones se lleven la mejor parte, sino que se rechaza algo de por si peor que la explotación: la marginación y el paro. Leer el resto de esta entrada »

Cada vez es más difícil…

En número 2 el 10 marzo, 2010 a las 8:35 am

Empezamos aquí un texto que no pretende crear una nueva ideología (el anticiudadanismo) que nos sirva como excusa por una parte para sentirnos segur@s de nosotr@s mism@s y por otro para justificar la parálisis permanente en la que algunos parecen hallarse. Muchos utilizan el ciudadanismo como una herramienta multiusos para criticar todo tipo de prácticas de la izquierda. No seremos nosotros quienes defendamos a esta izquierda pero si que nos parece que a la hora de abordar la crítica se necesita un análisis más riguroso. Se podría comparar con lo ocurrido con la palabra ‘fascista’ que de designar a un movimiento político concreto se ha convertido en un apelativo de todo lo malo: el PP es fascista, la policía es fascista, el estado es fascista, el puré de mi madre es fascista…

Queremos y es nuestra intención poner en cuestión el orden social y criticamos al ciudadanismo por ser una falsa crítica del mismo. Entender nos servirá luego para poder cambiar el mundo, empezar a tratar de entender es reestablecer la comunicación con aquello que nos rodea. Porque nuestra intención es construir un proyecto revolucionario que transforme las condiciones de vida, basándose como decíamos en la realidad de lo que nos rodea. Y nuestra crítica al ciudadanismo se hace en cuanto falsa conciencia y en cuanto movimiento reaccionario que contribuye a ahogar lo que todavía sólo está en germen. Debemos salirnos del pensamiento dominante.

Y es aquí donde este texto ha de insertarse. Leer el resto de esta entrada »

La cuestión organizativa

En número 1 el 9 marzo, 2010 a las 6:20 pm

En tiempos de derrota como los que vivimos, la necesidad de “hacer algo” lleva a hacer las cosas precipitadamente y por tanto, la mayoría de las veces de forma equivocada e ineficaz. Este tipo de “activismo” (entendido como el recurso a hacer algo cuando no se tienen muy claras las cosas) probablemente nos haya afectado a muchos de nosotros en algún momento y se manifiesta en muy variadas aspectos de la práctica política. La organización, en tanto que necesidad básica de los revolucionarios para llevar a cabo sus tareas, no escapa a este comportamiento y a veces se cae en prácticas o dinámicas organizativas que, por mal construidas, en vez de facilitar lastran la actividad de los componentes de las mismas lo que suele traducirse en frustración y desencanto.

El tema de la organización es recurrente a lo largo de la historia, ha llenado páginas y páginas de literatura revolucionaria y probablemente lo siga haciendo durante mucho tiempo. Esto no es  fruto de la casualidad o del gusto por debatir, sino que nace de una comprensión de la importancia que la organización tiene para los revolucionarios. Los revolucionarios necesitan la organización por que en ella radica su mayor fuerza, su principal arma. Sin embargo, muchas veces cuando no se saben manejar o cuando han quedado obsoletas, las armas pueden volverse en contra de uno mismo.

Lo mismo puede decirse de los conflictos que necesariamente surgen en el seno del capitalismo. La organización de los afectados debería ser la base sobre la que se construye su poder. Cuando esa base falla, todo lo demás es endeble como un castillo de naipes. Leer el resto de esta entrada »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.